Villa La Angostura es una pintoresca aldea de montaña ubicada en la región norte de la Patagonia argentina. Atrae a viajeros de todo el mundo debido a su asombrosa belleza natural y sus actividades al aire libre, entre ellas el trekking. Algunas de las postales más espectaculares que hicimos en estos años de recorrer la Patagonia las encontramos en la geografía que rodea a Villa La Angostura. Hay algo particular en este lugar: está anclado a metros del límite con Chile, ya adentro de la cordillera, pero me refiero a la cordillera más pura — la línea alta de rocas y montañas que divide un país del otro. Y además rodeada de agua. Lagos, ríos que con el paso de los años fueron moldeando estos paisajes hasta convertirlos en algo de una belleza difícil de encontrar en otro lugar.
1 – Bosque de Arrayanes
El sendero recorre los 12 km de la Península de Quetrihué hasta llegar a uno de los paisajes más singulares de la Patagonia: el Bosque de Arrayanes. Son árboles únicos, con corteza fría al tacto y color canela, que crean un ambiente que parece sacado de otro tiempo. La dificultad es baja — no hay desnivel significativo — pero hay que tener en cuenta la extensión, especialmente si se hace ida y vuelta caminando. Para quienes prefieren no hacer los 24 km completos, se puede combinar caminata de ida con catamarán de vuelta.


Fotografías de Gustavo Arias
2 – Mirador Belvedere y Cascada Inacayal
Muy cerca del centro, dentro de territorio mapuche, este es uno de los miradores más conocidos de la zona — y con razón. Desde arriba se abre una vista que lo resume todo: los lagos Correntoso y Nahuel Huapi, el río Correntoso, el puente sobre la ruta 40 y el cordón montañoso que marca el límite con Chile. La caminata es de dificultad media, por senderos rodeados de vegetación autóctona. En el regreso, hay un pequeño desvío que lleva a la Cascada Inacayal — vale la pena no saltárselo. Un trekking perfecto para quienes buscan una experiencia gratificante sin un esfuerzo excesivo. El desafío aquí es llegar al Filo Blevedere que es el final de este trekking.


Fotografías de Gustavo Arias
3 – Cascada Ñivinco
Ideal para hacer en familia. Se accede por la ruta 40 y son unos 4 km adentrándose en el bosque hasta llegar a una sucesión de saltos de agua rodeados de vegetación abundante y rocas enormes que forman piletones naturales. Los más valientes se zambullen — el agua está helada, pero dicen que vale. El camino es sencillo y está bien señalizado, aunque hay un pequeño arroyo que vadear, así que conviene llevar calzado de repuesto. En temporada alta se llena bastante — mejor ir con paciencia y cuidar el entorno. Si encontrás basura en el camino, una bolsa no pesa nada.

Fotografía de Gustavo Arias
4 – Cascadas Dora y Santa Ana
Este trekking te lleva a un lugar mágico, donde las fuerzas naturales han dejado su marca durante siglos en las rocas, lava solidificada, cursos de agua y el bosque. Para llegar tenés que hacer el trámite migratorio en la aduana Argentina en el Paso Cardenal Samoré. A unos 12km de la aduana comienza el sendero a las cascadas. La primera parte es de baja dificultad hasta la Cascada Dora; después, el tramo hacia la Cascada Santa Ana sube la exigencia a media. En total, unas 2 horas y media de recorrido por un paisaje donde la lava solidificada, los cursos de agua y la selva valdiviana se mezclan de una manera que cuesta describir. Es de esos lugares que te recuerdan por qué valió la pena el viaje. Te aseguro que será uno de los mejores paisajes naturales que vas a ver en Argentina.



Fotografías de Gustavo Arias
Fotografía de @gusariase
5 – Cerro O’Connor
Con acceso desde las cercanías de Puerto Manzano, este trekking es un paseo largo y de dificultad alta, que te llevará unas 7-8hs ida y vuelta. Se trata del ascenso a la cumbre del Cerro O’Connor, que se puede apreciar desde el centro de la ciudad. El sendero es empinado y orientado hacia el oeste, así que puede ser golpeado por el viento. Recordá llevar calzado para caminar en montaña, ropa adecuada según el clima y agua, ya que no hay fuentes de agua en todo el recorrido. Hay un mirador en un punto intermedio, desde donde ya se puede comenzar a apreciar la increíble vista hacia el lago Nahuel Huapi.



Fotografías de @luca41178
Villa La Angostura es de esos lugares que no se terminan de procesar mientras estás ahí. La magnitud del paisaje, la luz sobre el lago, la cordillera tan cerca que parece que podés tocarla — todo eso se asienta después, cuando ya estás de vuelta en la ciudad y te acordás de una postal que no podés sacar de la cabeza.
Si querés llevarte un pedacito de la Patagonia a casa, en Viajando tenemos estos posters que imprimimos y enviamos a todo el país. Ahora vos también podes tener un pedacito de la patagonia en tu pared.
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Correntoso y Nahuel Huapí
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VLA
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