Hay alguien en Jujuy que recorre sus calles y sus pueblos guardando los paisajes por los que camina como recuerdos en formato de fotografías. En esa colección hay tierras, gente, animales, pedacitos de costumbres populares de su lugar, colores; en pocas palabras, Juli guarda la identidad profunda de su pueblo en sus imágenes.
Julieta Cormenzana nació y creció en San Salvador de Jujuy, y fue ahí, entre esos cerros y esa luz tan propia, donde todo empezó. No desde un plan, sino desde una necesidad: la de guardar lo que sentía cuando salía a recorrer. Había momentos que no quería perder, no porque fueran espectaculares, sino porque le movían algo adentro. Y en ese movimiento fue entendiendo que Jujuy no es solo un paisaje, sino todo lo que convive en él. Un territorio con una identidad tan profunda que no necesita adornos para impresionar. Cuando lo entendió, la necesidad de mostrarlo fue inevitable. No como postal, sino como lo que es: un lugar vivo, lleno de historias que merecen ser contadas.
¿Hace cuánto tiempo te dedicás a la fotografía y cómo llegaste a definirte como comunicadora visual?
Siempre supe que quería trabajar con la imagen, con lo que las cosas transmiten más allá de lo que se ve, con la capacidad de contar una historia sin necesidad de palabras. Entender cómo se construye ese lenguaje, qué hace que algo llegue y mueva algo en quien lo mira, fue lo que me llevó a estudiar comunicación visual y después publicidad en Córdoba. Fue en esos años que mi papá me regaló una cámara, el primer contacto real con la fotografía como algo propio. Pero la verdadera magia se dio cuando volví a Jujuy, en 2017. El territorio, la naturaleza, los lugares que tenían tanto para contar, todo eso se fusionó con lo que había aprendido y algo encajó. Llevo casi ocho años recorriendo, mirando y encontrándole la esencia a cada lugar que piso.
¿Qué significa para vos ser comunicadora visual?
Para mí ser comunicadora visual es ser ese hilo invisible entre lo que veo y lo que se siente. No mostrar algo porque es lindo, sino contar la historia de un lugar a través de todo lo que implica estar ahí: sus detalles, su esencia, la gente que lo habita. Todo eso junto. Es ir más allá de lo superficial para encontrarle la identidad a cada cosa que veo y traducirla en imagen. Unir mundos, reflejar emociones, hacer sentir a otros lo que yo siento, donde sea que esté.
¿Qué buscás transmitir con tus fotos y videos?
Mi búsqueda tiene que ver con ver más allá de lo evidente, con mirar desde otro lugar y descubrir que cada detalle cuenta una historia. Las formas que el viento y el agua esculpieron en un cerro durante siglos, los colores que nacen de la tierra misma, la luz que transforma un mismo lugar en algo completamente diferente cada vez que volvés, la gente que habita esos rincones y que tiene una relación con la tierra que pocas veces se ve. Jujuy es un danzar constante de formas, texturas, sonidos e historias que nunca se repiten. Detenerme a observar todo eso es lo que me conecta con el presente, con el privilegio de estar viva, con la certeza de que a veces no necesitamos mucho más. Poder contar todo eso y sentir que le llega a alguien, que lo mueve a ir a vivirlo, es lo que me da satisfacción. Saber que alguien va a visitar a Armando y Modesta porque los vio en un video y que ese encuentro les va a cambiar algo adentro, es el verdadero sentido de lo que hago. Conectar un mundo que existe en silencio con alguien que lo necesitaba sin saberlo.
¿Cómo es un día normal en la vida de Juli?
La mayor parte de mis días durante la semana transcurre frente a la computadora; trabajo de forma remota y eso me da la libertad de elegir desde dónde vivir. Pero me cuido de no quedarme solo ahí. La bici por la mañana, una clase de yoga, salir a respirar: esos momentos de contacto con la naturaleza que me rodea son los que me mantienen conectada con lo que realmente me importa.
Otros días salgo a recorrer la provincia, por lo general voy con amigos. Elegimos bien adónde queremos ir y nos organizamos para llegar. Después no hay demasiado plan; la idea es que el lugar hable por sí solo. Salgo, me muevo, y en ese caminar algo siempre me detiene para una foto o un video: un color, una textura, una composición que se arma sola y que tiene una ventana de segundos antes de desaparecer. Es un proceso de escucha, de curiosidad, de estar completamente presente en lo que me rodea.
¿Hay alguna foto o serie que consideres especial y que quieras compartir?
Esta secuencia. La doña revocando su propia casa con barro, siguiendo saberes que se pasan de generación en generación sin necesidad de palabras. Para mí esta serie resume lo que busco cuando salgo a recorrer: ese momento donde algo se revela. A veces es la persona que habita un lugar y que guarda en su forma de vivir toda su identidad. Otras veces es un cerro, una textura, una luz que dura un instante. Pero siempre hay algo que lo dice todo sin necesidad de tanta explicación.
Para cerrar: ¿por qué viajar por Argentina?
Hay algo que pasa cuando llegás a un rincón que no conocías y de repente algo adentro tuyo se detiene. Argentina tiene esa capacidad: la de revelarte una identidad propia y profunda en cada lugar que la compone, en su gente, en sus costumbres, en sus formas de habitar la tierra. No necesitás cruzar un océano para que algo te cambie. A veces alcanza con animarte a tomar ese camino que nunca antes habías recorrido.
Te invitamos a ver el material que tiene Julieta publicado en su perfil de instagram: https://www.instagram.com/julicormenzana/


















