En Saldungaray, un pueblo de apenas 1.500 habitantes en el sistema de Sierra de la Ventana, hay un portal de treinta metros de altura al lado de ranchos de dos metros. Lo construyó, entre 1936 y 1940, un arquitecto que dedicó cuatro años de su vida a llenar la pampa bonaerense de monumentos desproporcionados: Francisco Salamone.
El arquitecto que le puso escala de rascacielos a la pampa
Salamone construyó más de 60 obras municipales —cementerios, mataderos, palacios municipales— en 25 pueblos de la provincia de Buenos Aires durante la llamada Década Infame. Su estilo, un Art Déco monumental de líneas rectas y torres imposibles, buscaba contraste a propósito: estructuras de treinta metros levantadas junto a construcciones rurales de dos o tres. El Portal del Cementerio de Saldungaray, con su gran rueda, una cruz y la cabeza de Cristo en la intersección, es una de esas obras. En 2002, el conjunto de la obra de Salamone fue declarado patrimonio cultural de la provincia de Buenos Aires.

El arquitecto que le puso escala de rascacielos a la pampa
Salamone construyó más de 60 obras municipales —cementerios, mataderos, palacios municipales— en 25 pueblos de la provincia de Buenos Aires durante la llamada Década Infame. Su estilo, un Art Déco monumental de líneas rectas y torres imposibles, buscaba contraste a propósito: estructuras de treinta metros levantadas junto a construcciones rurales de dos o tres. El Portal del Cementerio de Saldungaray, con su gran rueda, una cruz y la cabeza de Cristo en la intersección, es una de esas obras. En 2002, el conjunto de la obra de Salamone fue declarado patrimonio cultural de la provincia de Buenos Aires.
El vasco que le dio nombre al pueblo
Saldungaray no lleva un nombre genérico: lo fundó en 1900 el inmigrante vasco-francés Pedro Saldungaray. El pueblo creció sobre el terreno donde antes había estado el Fortín Pavón, uno de los más de 20 fortines construidos durante la Campaña del Desierto de Juan Manuel de Rosas en 1833, cuando se abrieron caminos entre Tapalqué, Azul, Sierra de la Ventana y Bahía Blanca. Las ruinas del fortín, a un kilómetro del pueblo, todavía pueden visitarse.
En la plaza principal, la iglesia Nuestra Señora del Tránsito guarda una imagen de la Virgen en posición de reposo —única en el mundo— que el propio Pedro Saldungaray trajo consigo al fundar el pueblo.

Un pueblo que compite por ser el más lindo del mundo
Saldungaray fue postulado a los Best Tourism Villages, el ranking mundial de pueblos turísticos —la misma distinción en la que Campo Ramón, en Misiones, obtuvo una mención en 2024—. A la belleza arquitectónica se suma el entorno natural: las Sierras de la Ventana y Pillahuincó rodean el pueblo con opciones de senderismo y escalada, y el río Sauce Grande, que atraviesa el pueblo, conduce directamente hasta el portal de Salamone. A menos de 10 km, la Estación Ferroviaria Sauce Grande conserva la arquitectura de la época dorada del ferrocarril argentino, aunque los servicios de pasajeros a la zona están suspendidos desde 2016.






