El sapukay es un grito, pero no cualquiera. En guaraní significa algo cercano a «sonido que quema»: lo lanzaban los mensúes y hacheros del monte correntino para avisar a la distancia, lo usaron los correntinos como grito de guerra en las batallas del siglo XIX, y hoy lo lanza cualquiera que baile chamamé cuando la emoción no entra más en el cuerpo. Es alegría, es rebeldía, a veces es dolor. Es, probablemente, el sonido que mejor resume qué es Corrientes.
Una ciudad que nació con nombre de río
La ciudad de Corrientes se fundó el 3 de abril de 1588, cuando Juan Torres de Vera y Aragón llegó a un punto del Paraná que los primeros navegantes españoles ya conocían como «las Siete Corrientes», por los siete puntos de correntada que se forman ahí donde el río se estrecha. La bautizó Ciudad de Vera de las Siete Corrientes; con el tiempo, el nombre se acortó al que lleva hoy. Esa relación con el agua nunca se cortó: la costanera actual, con sus veredas anchas y su fila de restaurantes mirando al Paraná, sigue siendo el lugar donde la ciudad se junta a mirar el río que le dio nombre.
En las calles del centro, el pasado colonial convive con la vida cotidiana sin demasiada solemnidad: plazas históricas, el Museo de Bellas Artes, y una vida gastronómica que depende casi por completo de esos mismos ríos. Pacú, dorado, surubí y raya llegan a la mesa a la parrilla o a la estaca, junto con dulces regionales de lima, andaí, quinotos y mamón, y el imprescindible chipá de mandioca y queso.


El grito que es patrimonio de la humanidad
En diciembre de 2020, la UNESCO declaró al chamamé Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, el tercer bien cultural argentino en lograrlo después del tango y el fileteado porteño. En su propia definición oficial, la UNESCO menciona explícitamente el sapukay como parte constitutiva del género: el chamamé no es solo música y baile de abrazo apretado, es también musiqueadas, rogativas, invitaciones y ese grito particular que expresa alegría, tristeza, dolor o coraje. La Fiesta Nacional del Chamamé, que se celebra cada enero o febrero, es el momento del año en que ese patrimonio se vive en la calle, no en un escenario.
Los Esteros del Iberá, la otra Corrientes
Al norte y al este de la capital, la provincia guarda uno de los humedales más importantes de Sudamérica: los Esteros del Iberá, hoy además territorio de un proyecto de rewilding que reintrodujo al yaguareté, al oso hormiguero gigante y al guacamayo rojo después de décadas de ausencia. La puerta de entrada más usada es Colonia Carlos Pellegrini, con alojamientos que van del hostel familiar al lodge de lujo. La mejor época para visitar es de marzo a noviembre, fuera de las lluvias más intensas, y conviene ir con repelente y ropa liviana: el calor correntino no da tregua.

Fiesta Nacional del Chamamé: celebrando la cultura viva
La Fiesta Nacional del Chamamé es un evento anual que celebra la identidad musical de Corrientes. Este género tradicional, acompañado por el ritmo vibrante del acordeón, invita a bailar y sentir la pasión cultural que define a la región. Se realiza tradicionalmente en enero o febrero, atrayendo a visitantes de todo el país y más allá para participar en esta celebración.
Corrientes te espera con los brazos abiertos, listos para compartir su legado cultural, su naturaleza exuberante y el sabor auténtico de su cocina regional.







