Cerro Bayo es «boutique» porque lo fundó un grupo de 30 amigos con mil dólares cada uno, no una empresa. El hombre detrás de la idea fue un belga que cruzó América en moto, se enamoró de la Patagonia y convenció al dueño de la montaña de que le regalara la tierra.
El belga que le cambió el rubro a todo un pueblo
Jean Pierre Raemdonck nació en Bélgica en 1938 y llegó a Villa La Angostura después de cruzar el continente americano en moto junto a un amigo, un viaje de ocho meses que arrancó en Nueva York en 1960. Se instaló en el pueblo, entonces de apenas 600 habitantes dedicados casi todos a la leña, y trabajó en un lanchón que llevaba provisiones a las estancias más alejadas. Con esos ahorros compró un terreno sobre el lago Nahuel Huapi por 2.500 dólares — «encontrar eso a los 20 años es como descubrir un tesoro», diría después.
En 1976, junto a un grupo de vecinos, encontró la ladera que buscaba: una montaña con vista privilegiada al Nahuel Huapi, que pertenecía a un tal Ricardo Gerosa. Raemdonck armó la Asociación Cerro Bayo con 29 amigos más, cada uno poniendo mil dólares para negociar la compra de las 60 hectáreas. Gerosa no quería vender — hasta que, después de varias idas y vueltas, terminó cediendo la tierra gratis, convencido de la importancia que tendría un centro de esquí para la zona. La construcción, con la ayuda clave de hacheros mapuches que abrieron el camino de acceso, tardó dos años.

De 50 turistas por mes a gallina de los huevos de oro
El Cerro Bayo abrió su primera temporada en 1978 con unos 50 visitantes por mes; al año siguiente ya eran 200. Villa La Angostura, hasta entonces un pueblo maderero, empezó a convertirse en el destino de turismo boutique que es hoy: cada esquiador de más traía un restaurante, un hotel o un estacionamiento nuevo. Para 2006, con apenas 80 hectáreas de monte todavía vírgenes en la montaña, Cerro Bayo se había vuelto, en palabras del propio Raemdonck, «una gallina de huevos de oro». Ese mismo año, presionados por trabas administrativas de competidores con mejores contactos provinciales, los socios originales vendieron el centro a un grupo inversor.
El Cerro Bayo hoy
A solo 15 minutos de Villa La Angostura, con base a 1.700 metros y 200 hectáreas esquiables, Cerro Bayo mantiene la escala humana con la que nació: más de 30 pistas de todos los niveles, con la particularidad de que las pistas para principiantes están en la cota 1.500 —no en la base, como en la mayoría de los cerros— para garantizar nieve incluso cuando escasea más abajo. Raquetas de nieve, moto de nieve y una oferta gastronómica variada completan la propuesta, siempre con el lago Nahuel Huapi y, en los días despejados, el Cerro Tronador de fondo.






