Travesía por Catamarca: El Peñón y Campo de Piedra Pómez

Llegar a la Puna no es cosa fácil, pero fascina. Desde Belén, por la Ruta Nacional 40 acompañando el curso del Río Belén, dejamos atrás la Ruta del Telar rumbo al norte,…

Llegar a la Puna no es cosa fácil, pero fascina. Desde Belén, por la Ruta Nacional 40 acompañando el curso del Río Belén, dejamos atrás la Ruta del Telar rumbo al norte, cruzando El Molino Norte, la Puerta de San José y La Ciénaga hasta empalmar con la RP 43. Ahí el paisaje cambia: formaciones rocosas como proa de barcos encallados anuncian Puerta de Corral Quemado y los Castillos de Puerto Viejo, esculpidas por el viento durante siglos.

Después de Villa Vil aparece la Cuesta de Randolfo, una pared de tonos tiza que obliga a parar el auto, y que sube hasta los 3.200 msnm: la puerta de entrada a la Puna catamarqueña. Cerca de ahí, un desvío de 18 km de ripio lleva a la Reserva Provincial de Fauna Silvestre Laguna Blanca, Reserva de Biosfera declarada por la UNESCO, hogar de flamencos y vicuñas —quedó pendiente para otro viaje, pero vale la pena marcarla en el mapa—.

Llegamos a El Peñón cerca del mediodía. Es un pueblo de 450 habitantes a 3.400 msnm, con casas de adobe, calles de tierra y una hostería a la vera de la ruta. Hacer noche ahí, antes de seguir camino, ayuda a aclimatarse al mal de altura. Tito, el hostelero, y Nelson, el baquiano que nació y creció en el pueblo, nos guiaron hacia el destino del día: el Campo de Piedra Pómez.

1
Fotografía: Karina Roman

No es hasta después de pasar por Villa Vil, que se presenta la Cuesta de Randolfo y que obliga necesariamente a detenerse y apreciar la inmensidad de tonos tiza que semejan una pared. La presencia de arena sobre la ruta anuncia el encuentro y carteles indicadores recuerdan prestar atención a la calzada erosionada; se erigen a partir de allí dunas de gran porte y el viento se hace sentir.

2
Fotografía: Karina Roman

Las vistas, al igual que las dunas que bordean el camino son de una belleza simple y austera que invitan a ser retratadas. Su punto más alto alcanza los 3200 msnm. Es la puerta de entrada a la Puna, que algunos tildan de inhóspita. Después de esta travesía por Catamarca, prefiero referirme a ella como intrigante y sorprendente.

Avanzando en el camino y muy cerca de allí un cartel vial verde indica el ingreso a la Laguna Blanca, que es ratificado a escasos metros por grandes letras blancas, apostadas al costado de la ruta. Las mismas dan paso a un trayecto de ripio por espacio de 18 km, hasta alcanzar la Reserva Provincial de Fauna Silvestre Laguna Blanca. La laguna alberga flamencos y vicuñas características de la zona que adquirió gran importancia por tratarse de la Reserva de Biosfera declarada por la UNESCO. Por falta de tiempo, la visita quedará pendiente para otro viaje.

Arribamos a El Peñon, cerca de las 11.30 am, con el sol del mediodía y una temperatura agradable. Nos hospedamos en la Hostería que está a la vera de la ruta, tan linda y acogedora como sus anfitriones. Tito nos recibe con inmensa simpatía, y aunque es de pocas palabras, empatiza con nuestro entusiasmo por conocer el pueblo y alrededores durante nuestra travesía por Catamarca.

El Peñon es una localidad que se encuentra a 3400 msnm, y cuenta con 450 habitantes. Sus casitas construidas en adobe, sus calles de tierra, su plaza central y su capilla contrastan con el paisaje que la enmarca. Hacer noche en El Peñon ayuda y mucho a aclimatarse y contrarrestar lo que se conoce como “mal de altura”.

No bien dejamos nuestro equipaje en la amplia habitación de las 8 que conforman la hostería, nos espera en recepción Nelson. El será nuestro baquiano y compañero de exploración. Conocedor como pocos del lugar, nació allí, creció, se casó y formó su familia. Con 36 años, tiene 2 hijos en edad escolar y un manojo de sueños.

Nos indica usar cualquier prenda que cubra las extremidades inferiores: “Es mejor que lleven pantalones largos -nos previene- si no quieren que la arenilla les marque las piernas”. No dudamos en hacerle caso.

Campo de Piedra Pómez, Dunas Blancas y el volcán Carachi Pampa

El acceso es solo para vehículos 4×4, sin caminos demarcados, guiándose por huellas de ripio que solo conocen los lugareños. En el trayecto se cruza el Volcán Carachi Pampa, rodeado de rocas volcánicas, salar y laguna, y poco antes de llegar aparecen las Dunas Blancas: olas de arena moldeadas por el viento que parecen un paisaje de otro planeta.

El Campo de Piedra Pómez es el resultado de la actividad del Volcán Blanco: los materiales que expulsó se solidificaron en formaciones rocosas y el viento hizo el resto durante milenios, tallando picos en tonos salmón que parecen una torta de merengue. Fue declarado Área Natural Protegida en 2012 y ocupa 75.000 hectáreas. Caminar sobre esa mezcla de arena y piedra, en silencio absoluto, sin nadie alrededor, es de las experiencias más intensas de la Puna catamarqueña.

Al día siguiente, la travesía siguió camino a Antofagasta de la Sierra — la continuación está en la parte 2 de esta nota.

3
Fotografía: Karina Roman

Poco antes del llegar al Campo de Piedra Pomez, avistamos las Dunas Blancas que simulan un escenario extraterrestre. La acción del viento hace de las suyas, y moldea estas olas gigantes de arena a su entero capricho. El paisaje toma formas de otro planeta, y caminar sobre la fineza de su superficie es casi una experiencia religiosa.

4
Fotografía: Karina Roman
5
Fotografía: Karina Roman

No hay lugar para el respiro cuando la espectacularidad se materializa sin permiso. Perdimos la cuenta del tiempo, empapando las pupilas con la vastedad de esa paleta de pasteles, hasta que una ventisca nos invita a continuar nuestro viaje.

Después de un corto recorrido, llegamos al Campo de Piedra Pómez, y todo se vuelve color blanco con picos en tonos salmón que simulan una torta de merengue. Un extenso territorio que se origina producto de la actividad del Volcán Blanco hace muchos, muchos años. Como consecuencia de la explosión, los materiales expulsados se solidificaron en formaciones rocosas, el viento se encargó del resto. Estacionamos la camioneta a un costado y avanzamos caminando sobre el campo. Arriba y bien alto, una bandera argentina se agita fuerte. No es casual hundirse al caminar en esa mezcla de arena y piedra. El sol de la tarde tiñe las tonalidades de las paredes y enseña las perfectas grietas verticales, producto de la amplitud térmica.

Fue declarada Area natural protegida en 2012, y su superficie alcanza las de 75.000 hectáreas. Es tan impresionante como fantástico. Todo es silencio y contemplación. No hay nadie alrededor y por un ratito nos sentimos dueños del espacio y del tiempo.

6
Fotografía: Karina Roman
Campo de Piedra Pomez en Catamarca
Fotografía: Karina Roman

Todo concluye al fin dice una canción, y es hora de regresar por un buen baño, y un descanso reparador. Mañana, la travesía por Catamarca continúa…

TIENDA FINE ART

Fotografías de los paisajes más linsdos de Argentina. Además vas a encontra colecciones en blanco y negro, urbanas y abstractas.

Impresiones en papel agodón y en fotográfico libre de ácidos 100% algodón con marcos hechos a manos.
 
Envíos a todo el país.
CASA SUKHA / TIENDA FINE ART

Newsletter de Viajando

Una historia argentina en tu correo, cada jueves

Un destino, una ruta y una foto que no publicamos en ningún otro lado. Relatos en primera personas. Sobre fotografía. Sobre viajar. Además te vamos a compartir descuentos y promociones exlusivas de viajando.

Tu correo:

Un mail por semana. Nada de spam ni promociones raras. Te borrás de un clic, sin dar explicaciones.
PATAGONIA
NORTE
LITORAL
CUYO
TODO

Ya somos 2.480 viajeros leyendo cada jueves.

Publicaciones que te puedan interesar