La provincia de Córdoba, en el corazón de Argentina, se ha convertido en un destino turístico de verano muy solicitado. Su clima cálido, rica historia y deslumbrante belleza natural ofrecen En Córdoba, «ir al río» no es una salida más: es casi una institución del verano serrano. Cada pueblo de las sierras tiene el suyo, con su propia «olla», su playa de arena y su gente que vuelve año tras año al mismo recodo. Estos son ocho de esos ríos, cada uno con su carácter.
Río Yuspe
Nace en la Pampa de Achala y es uno de los principales afluentes del río Cosquín, que desemboca en el lago San Roque. Su caudal cambia mucho entre estaciones: se achica en invierno y crece en verano, sobre todo donde se une con el río San Francisco para formar el Cosquín, con pozos de hasta 10 metros de profundidad. Está a 63 km de la ciudad de Córdoba por la Ruta Nacional 20, con playitas de arena y pesca de truchas permitida bajo la reglamentación vigente.
Río San Antonio
A 37 km de la capital, desemboca en el dique San Roque después de atravesar San Antonio de Arredondo, Cuesta Blanca, Mayú Sumaj e Icho Cruz. En Cuesta Blanca —14 km de Carlos Paz, 52 km de Córdoba— está la Playa de los Hippies, un balneario tranquilo de aguas cristalinas.
Río Mina Clavero
Se forma por la confluencia de arroyos que bajan de la Pampa de Achala, con agua fría y muy transparente. En 2019 fue elegido una de las «7 Maravillas Naturales de Argentina» en un concurso público que también premió Salinas Grandes, el Parque Nacional Glaciar Perito Moreno, Talampaya, la Selva Misionera, el Parque Nacional Nahuel Huapi y el Bañado La Estrella en Formosa —es, hasta ahora, el único destino cordobés con esa distinción—. Sobre su curso hay varios balnearios con personalidad propia: el tranquilo Abuela Teresa, el Baño de los Dioses (a 13 km al sur de la ciudad, con pozones de hasta 6 metros para clavados), La Residencia (playas familiares y aguas mansas) y La Toma, a 5 km de la plaza San Martín, con una olla de piedra y toboganes naturales que funcionan como parque acuático natural.
Río El Durazno
Nace a más de 2.500 metros, en la ladera este del Cerro Champaquí, y baja formando cascadas, ollas profundas y playas de arena. Es, para muchos, el más lindo de la provincia. La localidad que lleva su nombre hoy forma parte de Villa Yacanto.
Río Suquía
En la Comuna de Casa Bamba, a 36 km de la capital, el Suquía tiene un tramo sereno rodeado de helechos y piquillines nativos. Sus senderos llevan hasta la Cascada Indio Bamba, un salto de casi 7 metros que cae en una olla de agua cristalina.
Río Quillinzo
Nace en las Sierras de los Comechingones y es uno de los ríos más limpios de la provincia, con playas de arena amplias y arboledas. Villa Quillinzo y La Ribera están en sus tramos finales.
Río Anisacate
Recorre 40 km por el Valle de Paravachasca, con Villa La Bolsa como su punto más conocido: playas de arena, aguas tranquilas y, después de un día de río, una feria de artesanías con música en vivo.
Río Los Chorrillos
Le da nombre a la Reserva Natural Cascada Los Chorrillos, en Flor Serrana, Tanti. Con 115 metros de altura repartidos en cuatro saltos, es la cascada más alta de la provincia. El acceso es una caminata de baja dificultad por una quebrada verde, con buena variedad de aves en el camino, hasta las pozas al pie de la caída.
Más que simples cursos de agua, los ríos de Córdoba son el escenario perfecto para una variedad de actividades, que van desde nadar en aguas frescas, pescar en apacibles orillas, practicar kayak en rápidos hasta bucear en lugares especialmente designados. Estos ríos no solo son elementos paisajísticos destacados. También constituyen pilares fundamentales de la identidad cordobesa y del paisaje veraniego de la provincia.









