Lago Puelo está a apenas 200 msnm, una altura bajísima para la cordillera patagónica, y eso es lo que lo hace único: ese valle, entre los cerros Aguja Norte y Aguja Sur, funciona como un corredor por el que se cuela selva valdiviana chilena hacia el lado argentino. Ahí crecen especies como el olivillo, el ulmo, el lingue y el avellano, que no se encuentran en ningún otro parque nacional del país, mezcladas con el bosque andino-patagónico de coihues, cipreses y arrayanes. Es, literalmente, un fragmento de Chile que quedó de este lado de la cordillera.
Ese valor ecológico fue lo que en 1971 llevó a separar a Lago Puelo de su parque «madre», el Parque Nacional Los Alerces, y darle jurisdicción propia. Hace varios años que no ingresábamos a la zona, y esta vez, al menos la ciudad, nos sorprendió para bien. En marzo de 2021 un incendio devastador quemó unas 1.300 hectáreas entre Lago Puelo y El Hoyo, y durante bastante tiempo el recuerdo que nos quedaba de la zona era el de un entorno descuidado, todavía golpeado por el fuego. Esta vez encontramos obras viales, orden y construcciones nuevas: una recuperación visible, aunque despareja.

Qué visitar en 48 horas en Lago Puelo
La cabecera del Parque Nacional Lago Puelo tiene una extensa costa sobre el lago, con áreas de camping diurno y varios senderos. El día no acompañaba climáticamente, pero el espacio estaba limpio y con gente disfrutándolo en calma.
En la zona de chacras, el Jardín de Campo —un cultivo de flores de apenas tres años, llevado adelante por un chubutense y una neuquina— es un hallazgo reciente que promete convertirse en un atractivo propio de la zona.
La pasarela del río Azul, en cambio, nos dejó una impresión mixta: cruzando el puente, a 15 minutos se llega a un pequeño salto de agua (más impactante en deshielo o después de lluvias), y desde ahí se puede seguir hasta el paso internacional a Chile o el refugio Motoco. Pero el sendero se veía descuidado, con necesidad de mantenimiento, más allá de que los senderos con moras y rosas mosquetas silvestres compensan el paisaje.
Ojalá esta recuperación que vimos en algunos sectores termine de alcanzar a todo Lago Puelo, que sigue siendo uno de los rincones más lindos de la Patagonia norte.

Fotografía de Gustavo Arias
Este último paseo nos dejó con un sabor semi-amargo. El sendero se veía descuidado y como dijimos antes, un poco cansado de la temporada. Apenas cruzas el puente encontramos un área de venta de refrigerios. El entorno estaba un tanto descuidado y con necesidades de organización y mantenimiento. Sin embargo, los senderos con abundantes moras y rosas mosquetas, el impactante entorno, al menos a nosotros, nos pareció que valía la pena.
Ojalá en próximas visitas, este cambio positivo que vislumbramos en diferentes sectores, impacte todo Lago Puelo, que, como dijimos, nos parece uno de los espacios naturalmente más hermosos de la Patagonia norte. ¡Volveremos pronto!






