A 4.350 metros de altura, la Serranía del Hornocal rompe con todo lo que creías saber sobre el color de la tierra.
El Hornocal es de esos lugares que, si llegás aclimatado, sin que el cuerpo ni el vehículo sufran la subida, te dejan con ganas de volver. Jujuy tiene eso.
Hay lugares que te dejan sin palabras. No porque sean bonitos —bonito es un adjetivo demasiado pequeño— sino porque simplemente no encontrás el lenguaje para describir lo que estás viendo. La Serranía del Hornocal es uno de esos lugares. Estás parado en el mirador, a más de 4.000 metros de altura, con el viento de la Puna golpeándote la cara, y lo único que podés hacer es quedarte quieto y mirar.
Los 14 colores: una obra de arte geológica
La montaña frente a vos es un accidente geológico que parece salido de un sueño: capas y capas de roca que van del rojo carmesí al violeta, del ocre al verde oliva, del gris acero al rosa pálido. Son los famosos «14 colores», aunque si te ponés a contar de verdad podés encontrar muchos más. Cada franja cuenta millones de años de historia —sedimentos marinos, minerales, presiones tectónicas— pero en el momento en que lo tenés adelante, toda esa explicación geológica se vuelve irrelevante. Lo que sentís es algo más parecido al asombro puro.


Cómo llegar al Hornocal desde Humahuaca
El camino hasta el mirador ya es una aventura en sí misma. Salís de Humahuaca —el pueblo más cercano, a unos 25 kilómetros— por una huella de ripio que trepa sin parar entre pastizales amarillos, ichu y silencio. Se puede hacer en vehículo propio o en remís contratado en el pueblo; si vas por tu cuenta, un auto con buena altura al piso hace la subida más cómoda, aunque no hace falta 4×4 en condiciones normales.
La altura se siente de verdad: el mirador está a 4.350 msnm. El aire escasea, el sol pega distinto, y los colores del paisaje se van volviendo cada vez más intensos a medida que subís. Si venís de nivel del mar o de poca altura, conviene haber pasado al menos un día en Humahuaca o Tilcara antes de subir, para darle tiempo al cuerpo.
Cuándo ir: la luz cambia todo
Lo más impresionante es que el cerro cambia con la luz. A la mañana temprano, con el sol rasante, los rojos se incendian. Al mediodía, aparecen matices que antes no existían. Al atardecer, todo se vuelve más suave, más íntimo. Cada hora que pasás ahí es una foto diferente, una historia diferente. Si tenés que elegir un solo momento, la mañana temprano —antes del mediodía— es cuando la luz mejor define los colores y hay menos viento.
Pararse ahí, de espaldas a la cámara, mirando ese despliegue de colores, es una imagen que resume lo que significa viajar: no ir a ver, sino dejarse ver por los lugares. La Serranía del Hornocal te observa desde antes que llegues y te sigue mirando mucho después que te vayas.
La fauna de la Puna
A pocos metros del camino, una tropilla de vicuñas pasta tranquila, ajena por completo al vértigo de los turistas. Son animales de una elegancia extraña, con esa forma de moverse que parece cámara lenta. Te recuerdan que este territorio les pertenece a ellas, y que nosotros somos los visitantes.
Los pliegues de la roca, vistos desde cerca, revelan una textura casi abstracta: fracturas, venas de mineral que suben en diagonal, capas que se doblan y se quiebran. Es difícil creer que esto no fue pintado. La naturaleza, acá, trabaja con una precisión que parece intencional.
Datos útiles para el viajero
- Qué llevar: abrigo (aunque haga calor abajo, arriba refresca y hay viento), agua, y tiempo — no es un lugar para pasar de largo.
- Distancia: 25 km desde Humahuaca, camino de ripio.
- Cómo llegar: en vehículo propio o en remís desde Humahuaca.
- Altura: el mirador está a 4.350 msnm — llegá aclimatado si venís de zonas bajas.
- Ingreso: tiene costo. La última vez que estuve allí el valor fue $2.000 pero seguramente haya cambiado. «Llevar efectivo».
- Mejor horario: antes del mediodía, para la mejor luz y menos viento.

¿Querés llevarte un poquito del Norte Argentino a tu casa?
Tenemos una colección de 10 fotografías Fine Art Prits llamada TIERRAS de Gustavo Arias. Aquí te dejamos dos que fueron tomadas en El Hornocal.








