El Cerro Colorado es uno de los trekkings más populares de San Martín de los Andes: un volcán extinto de poco más de 1.700 metros, dentro del Parque Nacional Lanín, con una vista de 360° que corona con el lago Lácar, el lago Lolog y el volcán Lanín de fondo. Es una subida corta pero exigente, muy accesible desde el pueblo, y una de las mejores excusas para meterse un día entero en la montaña sin necesidad de equipo técnico.
Ficha técnica
- Altura de la cumbre: entre 1.700 y 1.790 m, según la fuente (el punto de partida está a unos 900 m).
- Desnivel: aproximadamente 800-900 m.
- Distancia: entre 5 y 9 km ida y vuelta, según la fuente.
- Duración: entre 5 y 8 horas ida y vuelta, dependiendo del ritmo.
- Dificultad: técnica baja, exigencia física media a alta por la pendiente sostenida.
- Agua en el camino: un solo arroyo, cerca del comienzo — no hay otra fuente hasta la cumbre.
Cómo llegar
El cerro está dentro del Parque Nacional Lanín, sobre la margen norte del lago Lácar, a unos 10 km del centro de San Martín de los Andes. Se llega por la Ruta Nacional 234 en dirección a Junín de los Andes y, a los pocos kilómetros, se toma la Ruta Provincial 48 hacia el paso internacional Hua Hum. El comienzo del sendero está señalizado a mano derecha, casi enfrente de la Piedra Trompul, un peñasco conocido en la zona porque los mapuches decían que sonaba antes de las tormentas —dejó de hacerlo, según la tradición local, con la llegada de los primeros colonos blancos—.


Registro antes de salir
Por estar dentro del Parque Nacional Lanín, hay que registrarse antes de hacer el trekking. El parque tiene un sistema de registro online gratuito, pensado para saber quién está circulando por los senderos en caso de emergencia. No hay control físico al pie del cerro, pero registrarse toma un minuto y deja asentado cuándo y con quién vas a hacer la excursión.
Cuándo ir
La mejor época es el verano (diciembre a marzo), con más horas de luz y menos posibilidad de nieve en la parte alta. El otoño también es una gran opción: el bosque de lengas que atraviesa el sendero se pone de un color ocre y rojizo notable. Si el ascenso se hace en primavera temprana (octubre-noviembre), puede haber nieve en los tramos más altos — conviene sumar polainas, algo impermeable para las piernas y bastones de trekking.

Qué llevar
Calzado de trekking con buen agarre, abrigo extra para la cumbre (siempre hace más frío y viento arriba que abajo), algún refrigerio y agua suficiente para todo el día — el único arroyo del recorrido está cerca del inicio, así que conviene cargar la mayor parte de la reserva ahí. Bastones de trekking ayudan bastante, sobre todo en la bajada.
El camino: paso a paso
La subida arranca atravesando un pastizal y cruzando un arroyo, la única fuente de agua de todo el recorrido. De ahí en adelante es todo subida: cada tramo regala una vista cada vez más completa del lago Lácar y las montañas que lo rodean. El sendero atraviesa un bosque tupido de lengas y ñires que en otoño se pinta de ocres y rojos. Más arriba se abren algunos claros con cañaverales de caña colihue y tramos de pedrero que hay que cruzar con cuidado.
Después vuelve a meterse en el bosque de lengas, con un tramo más plano que sirve para recuperar el aliento. Ahí aparecen unas salientes de roca que parecen colgadas de la montaña —un buen lugar para el último descanso antes del tramo final—. De ahí a la cumbre el sendero es piedra volcánica de tonos rojizos, la prueba visible de que el cerro es un volcán extinto.
La cumbre
Arriba, la vista es de 360°: el lago Lácar, el lago Lolog, el volcán Lanín y varios picos prominentes de la zona se ven todos desde el mismo punto. Es un buen lugar para parar, comer algo y dejar pasar un rato antes de bajar.
La bajada
El descenso es más rápido que la subida —más o menos la mitad del tiempo— pero la pendiente pronunciada exige ir con cuidado, sobre todo en los tramos de pedrero.

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